Friday, June 18, 2010

[RED DEMOCRATICA] NOTAS : Murió José Saramago Entrevista en 2005 de Rosa Miriam Elizalde en Cuba

 



--- El vie 18-jun-10, Casa Caribe <casacaribe@une.net.co> escribi�:


De: Casa Caribe <casacaribe@une.net.co>
Asunto: Fw: MURIO SARAMAGO .. Entrevista en 2005 de Rosa Miriam Elizalde en Cuba
Para: Undisclosed-Recipient@yahoo.com
Fecha: viernes, 18 de junio de 2010, 15:45



To: virtin red informativa internacional

Muri� Jos� Saramago

18 Junio 2010

Entrevista de Rosa Miriam Elizalde 

Jos� Saramago: Cuba irradia solidaridad

19 Junio 2005

La antesala de esta entrevista es el� portal del Palacio del Segundo Cabo, en La Habana Vieja, donde corre una brisa inusitada, �presagio de aguaceros. Jos� Saramago presenta en Cuba su novela El Evangelio seg�n Jesuscristo, y aunque el escritor se anuncia aqu� para las 11:00 de la ma�ana, muchos lo han estado esperando desde tres horas antes. Cuando aparece el Nobel portugu�s con su esposa, la periodista y traductora Pilar del R�o, no hay un espacio libre junto a las antiqu�simas columnas de la sede del Instituto Cubano del Libro, ni en sus alrededores. �La gente se ha subido en los bancos de la Plaza vecina y alg�n lector temerario se cuelga de un �rbol para tomar fotos por encima de la multitud. �

Cuando el matrimonio se retira a la casa donde se hospeda y en la que se producir� esta conversaci�n, se han vendido 1 118 libros al precio de 20 pesos -�0.75 euros�, le traducir� Pilar a su marido- y Jos� habr� estado firmando ejemplares por m�s de dos horas. �Un se�or me cont� que vino en una motocicleta manejando desde Matanzas (ciudad a 100 kil�metros de La Habana)�, dice, agotado y feliz antes de comenzar el di�logo que se produce tal y como lo leer�n ustedes, salvo con una breve interrupci�n.

Pilar recibido una llamada de Jonan Fern�ndez, coordinador de ELKARRI, una organizaci�n que promueve la soluci�n pac�fica en el Pa�s Vasco. �l le ha dado la noticia� de que ETA ha decidido suspender las acciones armadas contra las personas electas de los partidos pol�ticos en Espa�a. Jonan le ha dicho por tel�fono: �sin tirar cohetes se ha logrado algo. Es un proceso todav�a largo, pero es un pelda�o m�s�. Pilar no pudo evitar comentarle a Jos�: �Esta noche al menos 2000 familias dormir�n m�s tranquilas�.

Mientras transcurr�a la hora y media de conversaci�n con Saramago en una de las habitaciones de la casa, ella traduc�a muy cerca de nosotros la novela m�s reciente del Nobel, Las intermitencias de la muerte. La obra, que se presentar� simult�neamente en noviembre de este a�o en todos los pa�ses de Am�rica Latina y Canad�, es un texto m�s breve que sus entregas anteriores -unas 200 p�ginas- y comienza �con la frase �Al d�a siguiente, no muri� nadie�.�

Aunque parezcan piezas dispersas de un rompecabezas, los hechos de esta tarde relacionados con Saramago - la entrevista, la noticia de ETA, la nueva obra, las palabras en la presentaci�n de El Evangelio seg�n Jesucristo- est�n atados con una misma cuerda: �Todo en este mundo, o casi todo, lleva por delante dos palabras: �mandar� y �matar�. �Hay que romper esa l�gica.��

UN JOVEN SUBTERR�NEO

-La primera pregunta no es m�a, sino de una vecina que lo ha visto en la televisi�n. Quiere saber cu�ntos a�os de m�s usted se adjudica y con qu� prop�sito. Nadie le cree en Cuba que ha cumplido ya 82.

-No, Rosa Miriam, t� sabes que no me quito ning�n a�o. Nac� el 16 de noviembre -mi carn� de identidad dice por error que fue el 18-, el 16 de noviembre de 1922. He contado todos los d�as que han pasado desde entonces hasta hoy.

-Entonces hay un joven subterr�neo dentro de Saramago, como dec�a alguien.

-No, no.� En primer lugar, quiz�s es algo de eso que llaman gen�tica, que alguna importancia tiene.� Por otro lado, la suerte de que, a lo largo de toda mi vida, a excepci�n de alguna u otra cosa sin importancia, he tenido buena salud. Tampoco tengo costumbres de alcohol, ni de noches que no se duerme porque se va uno por ah� a los bares. Debe influir que no me gusta el ruido, eso sin lo cual much�sima gente parece que no puede vivir, porque necesita aturdirse. Dile a tu vecina que no se nota mucho la edad, al menos no tanto, pero llegar� el momento en que la gente me mire y diga: realmente ahora s� tiene la edad que tiene.

-Supongo que habr� influido tambi�n que usted es un hombre enamorado. Los di�logos entre Jes�s y Mar�a de Magdala en El Evangelio seg�n Jesucristo, solo pudo haberlo escrito alguien muy apasionado y muy joven.

-El d�a en que llegu� a Cuba, el 14 de junio, cumpl�amos Pilar y yo 19 a�os de casados. Se viven m�s a�os si uno est� feliz, si est� bien con la persona que vive, si se comprenden uno al otro, y se tiene algo muy claro, que la felicidad para que dure hay que defenderla, porque si no se cae en la rutina, en lo cotidiano. Cuando la conoc�, yo ten�a 63 a�os.

-Debe haber aparentado, m�s o menos, unos 30�

-No est�s muy lejos. Cuando yo miro las fotos del momento en que nos conocimos y de esos primeros a�os, yo me veo casi como un chico. Y no era cierto, claro est�. A lo mejor la capacidad de seguir trabajando me ha mantenido mentalmente despierto, activo. A lo mejor es cierto eso que se dice: cuando la cabeza funciona, todo funciona. Hasta ahora yo sigo escribiendo. Acabo de terminar otra novela y sigo trabajando. El Premio Nobel no me ha bloqueado.� Si uno sigue teniendo algo que decir, pues que lo diga; si es mejor que lo de antes, estupendo; si no es tan bueno, pues que siga. Un escritor es como un atleta, que cada vez que salta o corre no tiene que hacer tiempos mejores que los anteriores.� Uno tiene que hacer su trabajo en cada momento sin estar pensando en esa obsesi�n de la perfecci�n. Primero, porque la perfecci�n no existe y, segundo, porque muchas veces cuando uno llega a hacer algo que vale, realmente, la pena, en el caso de la literatura tiene mucho que ver con el asunto y con el momento en que se concibe y luego se realiza.�

CUBA

-No voy a preguntarle qu� le hizo venir a Cuba, porque ya usted dio una respuesta, que fue bastante manipulada�

-Pues s� te la quiero contestar a ti para dejarlo claro de una vez: vine, sencillamente, porque me han invitado.

-Bien, pero empecemos por un ejercicio de memoria: �cu�ndo usted se entera de que Cuba existe en este mundo?

-Durante la invasi�n de Bah�a de los Cochinos, en el a�o�

-Abril de 1961�

-Yo no viv�a en Lisboa, sino en un pueblo que est� muy cerca. Iba y ven�a en tren, y recuerdo con una nitidez extraordinaria la lectura de un peri�dico de Portugal que anunciaba la invasi�n a la Isla como un triunfo de los enemigos de la Revoluci�n.� Hab�a un titular a toda la p�gina y describ�a lo ocurrido, no con muchos detalles -recuerda que era la �poca en Portugal de los presidios, las censuras. Me choc� profundamente el tono de triunfalismo con que el peri�dico exhib�a la noticia. Al d�a siguiente sent� un placer casi maligno cuando el peri�dico no tuvo m�s remedio que decir que el intento de invasi�n hab�a fracasado.

-En ese momento usted todav�a no militaba en el Partido Comunista de Portugal�

-Yo ten�a 39 a�os y no llevaba una actividad pol�tica muy activa, pero estaba muy atento en lo que iba a pasar. Entr� al Partido Comunista en 1969, pero colaboraba desde hac�a mucho tiempo.

-De esa etapa es tambi�n su recuerdo del Che, que describi� en un art�culo que se public� en Cuba no hace mucho: �Al Portugal infeliz y amordazado de Salazar y de Caetano, lleg� un d�a el retrato clandestino de Ernesto Guevara.�

-Ese retrato lleg� y nos conmovi� a todos�� Exist�a una izquierda activa, seria y trabajadora que lo vio como un referente… Y tambi�n hab�a, por encima, o por debajo, como se quiera entender, una izquierda que podemos llamar intelectual que, hasta con buena fe a veces, convirti� al Che en una especie de icono. Eso ocurri� mucho menos entre gente de la clase obrera, que en lo que llam�bamos desde entonces la izquierda afectiva, que en el fondo siguieron al Che y a la Revoluci�n Cubana como si fueran modas. Y como sabemos, no falta quien siempre est� buscando la �ltima moda.

No quiere decir que no existiera ah� incluso alguna o mucha sinceridad, pero tambi�n hab�a un poco de oportunismo.� Cuando el tiempo pas� y el Che ya hab�a muerto y las cosas se normalizaron de alguna forma, la izquierda dej� de parecerle a mucha gente esa �especie de aurora, de algo que iluminaba todo el espacio. Fue entonces cuando escrib� que el retrato del Che desapareci� de la pared y en algunos casos se tir� a la basura. Ese texto es a la vez un homenaje al Che Guevara y tambi�n, una mirada ir�nica sobre la inestabilidad de las ideolog�as, donde a veces se estima m�s lo superficial que� lo profundo.

-En ese art�culo usted dijo que el del Che �era el retrato de la dignidad suprema del ser humano.�

- S�, s�, eso es sin duda. Y para much�sima gente� No estoy diciendo que la figura del Che para esas personas hubiera perdido importancia.� Era la vida la que hab�a cambiado. Ellos mismos se vieron cambiados y sin demasiadas ideas progresistas.� Y, por lo tanto, el retrato de Che Guevara dej� de representar para ellos lo que representaba antes. Se cansaron y donde estaba el Che, pusieron otra cosa.

Si pudi�ramos hablar con ellos, estoy seguro de que no tendr�an ninguna duda en reconocer que si hubo una persona en los tiempos recientes que ha dado al mundo un ejemplo de dignidad, un ideal realmente humano, ese ha sido el Che Guevara. Y lo mejor de todo es que uno tambi�n uno se encuentra continuamente con chicos y chicas que saben todo lo que hay que saber sobre la vida y sobre las acciones de Che Guevara, y que llevan su camiseta, pero de coraz�n.

-Recuerdo cuando le� por primera vez El cuento de la isla desconocida, una hermosa par�bola del viaje del individuo hacia s� mismo, hacia los dem�s, hacia la isla en que vivimos. �Qu� ha descubierto Saramago durante estos d�as en esta Isla desconocida, mentida y satanizada que es Cuba?

-Despu�s de los conflictos que generaron -como se sabe- una reacci�n m�a, no mucho tiempo despu�s tuve oportunidad de firmar un documento defendiendo a Cuba. Pero incluso entonces me qued� con la idea de que tal vez Cuba ya no me quer�a, y que la culpa -si de culpa se puede hablar- es m�a, porque he sido yo el que �he dicho �no estoy de acuerdo, y etc�tera, etc�tera�.� Es decir, yo pensaba despu�s: Cuba no es algo ajeno a mi propia vida, a mis propios sentimientos, pero seguramente Cuba que ya no me quiere�

A partir de un momento me empezaron a llegar se�ales que desment�an esas dudas -conversaciones con la embajadora en Madrid, Isabel Allende, y mensajes que llegaban. Y yo dec�a: bueno, las cosas finalmente no se han perdido, no se han roto, y me qued� as�. Para venir aqu�, como es l�gico, ten�a que tener un motivo y lleg� la invitaci�n.

Viajamos desde Canad� y hemos recibido Pilar y yo la amistad de siempre, y quiz�s un poco m�s.� No quiere decir con m�s amistad, sino como si aqu� los que nos han recibido tuvieran la preocupaci�n �de explicarnos: �te queremos, te estamos expresando ese querer nuestro de una forma quiz�s mayor, no pienses que nos quedaron peque�os rencores�.� Nadie me ha dicho esto pero uno lo siente. Todo eso se ha recompuesto, a pesar de que lo que dije entonces, con mucho dolor y sin querer romper definitivamente con Cuba, ha sido celebrado, manipulado, usado. Despu�s se han dado cuenta que las cosas no iban por ah� y empezaron a aparecer versiones: Saramago est� otra vez con Cuba y no s� qu�.� En fin, lo que importa es que estoy aqu�, que soy amigo de Cuba y que la manipulaci�n medi�tica no me quita el sue�o. Tengo otras cosas que me quitan el sue�o.

-En abril usted firm� el llamamiento de intelectuales del mundo que denunci� las maniobras de Estados Unidos contra Cuba en Ginebra.� Ah� se dec�a que �EE.UU. no tiene autoridad moral para erigirse en juez de los derechos humanos en Cuba�. �Lo que ha visto en estos d�as corrobora esa afirmaci�n?

-Absolutamente. Esta vez nosotros hemos tenido la oportunidad que no hab�amos tenido antes de conocer un poco m�s. Hemos estado en dos lugares muy importantes: la Universidad de las Ciencias Inform�ticas (UCI) y la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

En la Universidad de Ciencias Inform�ticas hubo un momento en que me emocion� mucho. Los chicos me contaron que all� se recibe a las personas que vienen de Venezuela con cataratas, retinosis y que los cuidan, que a veces llegan un abuelo y un nieto ciegos, y que han regresado a su pa�s mir�ndose, uno al otro, dici�ndole uno al otro: �Yo soy tu abuelo, y puedo mirarte�, y el nieto: �Abuelo, s�, ahora puedo yo mirarte.� �Bueno, estas cosas tocan directamente al coraz�n de uno. Que eso ocurra es maravilloso.

-Pudiera decirse que es tema para otro Ensayo sobre la ceguera�

-Pero aqu� hab�a una especie de contradicci�n que no es tal.� Est�bamos en la Universidad de las Ciencias Inform�ticas, y eso parte de un principio obviamente equivocado. Se presupone que en donde se estudian tales cosas no puede ocurrir algo que tiene que ver con los sentimientos, con la compasi�n, con la solidaridad. Una universidad inform�tica supone algo muy fr�o,� y en este caso no es as��

He tenido dos desprendimientos de retina y dos cataratas.� Yo s� muy bien qu� es todo esto. Si me hubiera ocurrido a principios del siglo pasado, estar�a ciego.� Y s� que much�sima gente est� ciega y que pudieran dejar de estarlo si muchos m�s hicieran lo que hace Cuba.

Aqu� la Operaci�n Milagro me parece una denominaci�n justa. No en el sentido de que lo que pasa sea obra de una intervenci�n sobrenatural, no; nada m�s natural�� Lo que pasa es que para estos venezolanos y para muchos otros latinoamericanos -me han dicho que este a�o se operar�n m�s de 100 000-� que no ten�an ninguna esperanza de recuperar la visi�n, cuando la recuperan, son ellos mismos que lo entienden como milagro.� Por lo tanto, creo que quien bautiz� esa operaci�n con el nombre de Operaci�n Milagro, ha hecho muy bien.

-�Y qu� pas� en la Escuela Latinoamericana de Ciencias M�dicas?

-Una emoci�n de otra naturaleza. All� vi chicos y chicas, m�s chicas que chicos -parece que hay 51 por ciento de mujeres- de toda Latinoam�rica, de �frica, incluso de Estados Unidos, insertados en algo concreto, no en una� teor�a, o en cualquier cosa que tuviera que ver con una utop�a futura imposible de realizar. Y todo esto lo hace un solo pa�s, que establece una corriente distinta de comunicaci�n entre los pueblos de Latinoam�rica, capaz de encontrar objetivos comunes, de trabajar en com�n para llegar a ellos. Y otra cosa curiosa: tanto en la ELAM como en la escuela de Ciencias Inform�ticas vimos espect�culos preparados por los propios estudiantes, donde los que bailaban, bailaban muy bien; los que cantaban, cantaban muy bien; los que tocaban, tocaban muy bien, y esas cosas no se encuentran con frecuencia. La acogida que nos hicieron fue conmovedora. Uno lloraba abrazando a esos chicos.

-Usted hablaba en la Universidad de La Habana de que Cuba hab�a hecho posible la internacionalizaci�n de la solidaridad�

�- Eso es incre�ble.� El m�s puro, el m�s aut�ntico, el m�s desinteresado movimiento de solidaridad nace precisamente en uno de los pa�ses m�s desprotegidos, m�s pobres, que es a la vez como una especie de foco que irradia solidaridad� de una forma natural, espont�nea, como si tuviera que ser una consecuencia l�gica de todo cuanto pasa aqu�.� Cada vez que hay un movimiento de solidaridad internacionalista, empieza en Cuba y va a Venezuela, va y ha ido a Africa, a Hait�.� No es necesario convocar a la poblaci�n cubana a un referendo para ver si est�n de acuerdo o no con ir a Venezuela, o a Hait�, o a donde sea porque es justo. Es como si este pueblo fuera solidario por naturaleza, pero m�s bien por educaci�n, por algo aprendido, porque la solidaridad tambi�n se aprende.

-Recuerdo haber le�do una especie de credo de Jos� Saramago, un cuento en el que usted fabulaba una visita a Marte, y descubr�a que no era m�s que un sue�o, que cosas como esa que describi� no eran posibles en la Tierra.

-Eso fue escrito a finales de los a�os 60, y la �nica referencia que ten�a en ese momento para so�ar un mundo diferente era Cuba.

-Aqu� tengo lo que escribi�: �Al principio, cuando yo ped� explicaciones, la respuesta era siempre la misma: el hospital, la universidad, el museo estaban all� porque eran precisos.� Tantas veces me dieron esta respuesta que pens� que mejor ser�a aceptar con naturalidad, por ejemplo, la existencia de una escuela con 10 profesores marcianos en un sitio donde solo hab�a un ni�o, tambi�n marciano, claro…� �Usted sab�a que en Cuba hay 98 escuelas a las que asiste un solo ni�o, que viven en lugares muy intrincados?

-Pues me alegra saberlo: �98 escuelas para un solo ni�o, y con m�s de un profesor? Me has dado la mejor noticia.� No lo sab�a y no me extra�a, porque de todas estas cosas de Cuba nunca no se habla.�

TERRORISMO

-No solo no se habla de eso, tampoco de algo que ha dicho y repetido muchas veces, con toda raz�n, Noam Chomsky: �Cuba es probablemente el blanco de m�s terrorismo de todos los pa�ses del mundo.�

-Hay cosas que son obvias, pero nadie se quiere dar cuenta de que son tal. Pero cuando alguien mira lo obvio y lo muestra y lo explica, entonces, pasa a una dimensi�n completamente distinta.� Los hechos est�n all� para demostrar que efectivamente Cuba, o por lo menos la Cuba que naci� con la Revoluci�n, no ha sido nunca un pa�s que puede ser acusado de cualquier forma de terrorismo.�

Pero como alrededor de Cuba se ha inventado todo ese aparato de calumnias, a m� no me sorprende nada que muchas personas lo ignoren. Hay una acci�n diabolizante, sistem�tica, que se reproduce por todos los medios posibles de la estructura de poder en el mundo, que intenta ocultar esa verdad obvia que ha rescatado Chomsky. Por lo que se dice continuamente pareciera que no tiene el mundo otro problema que Cuba, cuando esta isla no es uno de los pa�ses que m�s preocupaciones da a los habitantes del planeta. M�s bien lo contrario. �Cuba no es, y no ha sido nunca, un pa�s de donde haya salido una acci�n terrorista. Cosa que no puede decir Estados Unidos.

-El caso de Posada Carriles, como el de Ben Laden, es paradigm�tico. Los monstruos de la CIA terminaron practicando alegremente lo que aprendieron de sus maestros�

-Estados Unidos est� tratando de impedir que Posada Carriles hable.� Yo no estoy seguro de que lo extraditen a Venezuela, aunque me gustar�a que se hiciera, claro.

-Pero si cumplen lo que establece sus leyes, tendr�n que extraditarlo.

-Cuando ocurri� el caso de Eli�n, no tuvieron m�s remedio que cumplirla.� Pero en ese caso no hab�a de por medio planes de terrorismo. Eli�n era solo un ni�o que estaba donde no deb�a estar y pas� a estar donde, efectivamente, deb�a estar. Posada es otra cosa. A m� no me sorprender�a nada que si la situaci�n se complica, si la presi�n internacional act�a sobre Estados Unidos para que cumpla la ley,� aparezca un �loco� y lo mate, en el momento en que el terrorista est� yendo de un lugar a otro. No ser�a la primera vez que all� pasa. Todo puede ocurrir.

Tampoco creo que la Uni�n Europea ayude en esta historia, pero afortunadamente hoy en Am�rica Latina hay pa�ses que de alguna forma optaron por la autodeterminaci�n despu�s de una anterior dependencia casi canina hacia Estados Unidos. Creo que estos pa�ses deber�an exigir con mayor fuerza que se haga justicia y se cumpla la ley en este caso.

-Es importante tener en cuenta que este caso no est� aislado de otros hechos que est�n ocurriendo en el continente. Por ejemplo, de la decisi�n de Argentina de anular las dos leyes que consagraban la impunidad de los cr�menes de la dictadura militar. �Habr� esperanzas de generar un movimiento internacional hacia la justicia?

-Creo que s�.� Es una revoluci�n el que este pa�s haya decidido derogar esas leyes que hab�an intentado ignorar que hay en Argentina much�simos criminales impunes, incluso activos en el ej�rcito. Lo trascendente es que eso no va a quedar limitado a las fronteras de Argentina. Otros pa�ses de la regi�n han pasado por situaciones similares, y va a ser muy dif�cil que ante ese ejemplo las instituciones, los partidos y los ciudadanos de esos otros pa�ses queden indiferentes a la nueva actitud de Argentina. Vivimos en un mundo que no tiene conciencia de s� mismo y si se acepta alguna vez, y as� lo parece, es muy dif�cil que en Am�rica Latina esto no sea el principio de una ola, una ola que de alguna forma pueda barrer de criminales todo el continente. Incluidos los criminales como Posada Carriles.

-Sin embargo, mientras eso ocurre el Pent�gono acaba de anunciar que no solo no va a cerrar los campos de tortura al estilo del de Guant�namo, sino que los va a ampliar.

-Guant�namo no es el �nico centro de torturas norteamericano, y algunos de ellos seguramente han sido ampliados sin que Estados Unidos se sintiera en la necesidad de anunciarlo.

Pero es una mala se�al y evidentemente un mal indicio que los medios de comunicaci�n norteamericanos apenas ostenten resistencia a este estado de cosas. Solo hay voces d�biles, muy d�biles, como la del otro d�a en The New York Times, que ha pedido que se cierre esa c�rcel.

-�Usted cree que habr� algo despu�s de esta traves�a en el desierto?

-La situaci�n es muy grave, pero algo se puede hacer todav�a. Ahora bien, sin utop�as. He estado en Porto Alegre, en el Foro Social Mundial, y� decid� llevar all� algo que me preocupa hace a�os de a�os: la utop�a. Si yo pudiera, borrar�a no solo de los an�lisis, sino tambi�n de la mente de las personas el concepto de utop�a. Lo que dije all� no era una provocaci�n. La utop�a ha hecho m�s da�o a la izquierda que beneficio, porque no es algo que uno espere ver realizado en su vida, no; se pone ah� en el futuro, en un lugar que no sabe ni d�nde ni cu�ndo ser�. Una utop�a es un conjunto de articulaciones, de necesidades, de deseos, de ilusiones, de sue�os. Si uno es consciente de que no lo puede realizar en el tiempo en que vive, qu� sentido tiene. �C�mo es que podemos tener la seguridad de que 150 a�os despu�s, cuando ninguno de los que ha construido esa utop�a estar� vivo, las personas tendr�n alg�n inter�s en una utop�a que no es suya, que pertenece a un pasado?

Seguir hablando de utop�a como un instrumento, digamos del ideario, de la ideolog�a de la izquierda, me parece un atentado contra la l�gica y el sentido com�n. Eso lo tengo clar�simo.

Despu�s de exponer todo esto, les dec�a: pero yo puedo proponer a todos vosotros una utop�a, ahora mismo, y esa utop�a se llama simplemente, ma�ana, ma�ana; porque ma�ana todos podemos pensar que estaremos vivos a�n y lo que hayamos hecho hoy, tendr� consecuencias. Por tanto, acabemos con las utop�as que no nos va a servir de nada.� Abajo la utop�a.

-Por cierto, algo que no publican los medios es su decisi�n de no viajar� a Estados Unidos ni recibir ning�n premio en ese pa�s�

-Ni premio, ni doctorado Honoris Causa ni presentaciones de libros. No estoy dispuesto a ser humillado por la polic�a de Estados Unidos.� Es cierto que yo podr�a colocarme en otra postura, que ser�a razonable. Esa es una puerta por donde uno pudiera salir, pero que a m�, personalmente, no me sirve.� Yo pudiera decir que haga lo que haga la polic�a de Estados Unidos no puede humillarme.� No es una reacci�n de mal humor, es un conjunto de cosas. La fisonom�a fascista de Estados Unidos hoy es bastante completa. Lo que antes ser�an objetivos m�s o meneos disfrazados hoy est� ah� con toda claridad y toda rotundidad.� Est� clar�simo que Estados Unidos se est� preparando para la Tercera Guerra Mundial, probablemente contra China. En Uzbekist�n, ya hay bases norteamericanas.� Mi esperanza es que la opini�n p�blica mundial, que a veces es una cosa muy abstracta, logre algo similar a lo que pas� con Viet Nam, que par� la guerra.

Otro ejemplo esperanzador es el resultado en Francia y en Holanda de los referendos en Europa sobre la Constituci�n, una decisi�n que trasciende ese continente. Los pol�ticos europeos est�n completamente desorientados, acorralados, no saben qu� hacer, est�n dispuestos a cualquier tipo de acuerdo, aun provisional� Andan en el limbo, con la idea de que si ellos no pueden variar las cosas, las cosas acaban por tranquilizarse. �Qu� simple! Eso es lo que hace el pol�tico cuando no tiene nada que proponer a la gente.�

HIENAS Y CHACALES

-El Che lo dec�a de otro modo. En su discurso ante la ONU, en 1964, dijo: �Nuestros ojos libres hoy son capaces de ver lo que ayer nuestra condici�n de esclavos nos imped�a observar: que la �civilizaci�n occidental� esconde, bajo su vistosa fachada, un cuadro de hienas y chacales.�

-Eso es, eso es.� Aunque la palabra hiena o la palabra chacal suenen demasiado fuertes a o�dos insensibles.� Pens�ndolo bien:� �pobres hienas y pobres chacales que no tienen ninguna culpa de lo que hacen los due�os del mundo! La hiena no mata, la hiena aprovecha lo que est� muerto, y nosotros matamos y no solo matamos, sino que aprovechamos lo que est� muerto si nos conviene. Si no nos conviene lo tiramos a la basura, sea una cosa o sea una criatura humana. �Habr� algo m�s detestable que eso?

-Por estos d�as public� La Jornada un comunicado de l�deres ind�genas que acordaron invitar a un grupo de personalidades internacionales para constituir el observatorio del cumplimiento de los derechos ind�genas. Usted es una de estas personalidades.

-No sab�a, y me emociona mucho saber que me han tenido en cuenta.

-Recuerdo que despu�s de la matanza en Acteal, usted se preguntaba ��qu� ser� de nosotros cuando se pierda la �ltima dignidad de este mundo?�

-Esas palabras est�n escritas en los carteles en Chiapas. Ellos se preguntaban, �que ser� de nosotros los indios?� Tom� esa pregunta y con todas intenci�n la ampli�: �qu� ser� de todos nosotros, indios o no indios?� �Qu� ser� de nosotros si la dignidad que queda en el mundo se pierde definitivamente? Si tenemos conciencia pero no la usamos para acercarnos al sufrimientos, �de qu� nos sirve la conciencia?�

EL ALBA

-En Venezuela usted afirm� que �la osad�a de este pa�s puede traer cambios significativos en la historia�. �Qu� tipos de cambios?

-En la historia del continente americano.� Es evidente que ya la regi�n ha empezado a cambiar de una manera que todav�a no es muy clara. En Am�rica Latina est� pasando algo, y eso nos permite pensar que este inicio de cambio puede ir mucho m�s all� y penetrar hondo. Es el caso de Venezuela,� Argentina,� Chile, Bolivia, Brasil, Uruguay.� Si ellos, y tambi�n nosotros, ayudan, colaboran unos con los otros, no empiezan a poner intereses particulares por encima de los intereses de Latinoam�rica, veremos el despertar de Bol�var y de otros que miraron a Am�rica como un todo.�

-Eso, exactamente, es el sentido y el contenido de la Alternativa Bolivariana para las Am�ricas, el ALBA.

-Creo que podemos estar en el principio de una vida nueva, en el principio de un camino, de aquel que hablaba el poeta Antonio Machado: �Caminante no hay camino, se hace camino al andar.�� El camino todav�a no est�, pero empieza a dibujarse una direcci�n, o un punto a donde quiz�s se llegue ma�ana o pasado ma�ana o alg�n d�a, pero creo que se est� avanzando en esa direcci�n.

- Hugo Ch�vez habla de un socialismo del Siglo XXI, que se parece much�simo a lo que usted tambi�n ha defendido: �el socialismo del esp�ritu�. �Cree que el futuro andar� por ah�?

-S�, s�.� Mira, es que si las cosas no pasan por el esp�ritu, por muy logradas que hayan sido en otro campo no tienen sentido. Hace casi dos a�os integr� un grupo con el entonces presidente de la Uni�n Europea, Romano Prodi, quien me hab�a encargado reflexionar sobre lo que deb�a ser el futuro del hombre.� Hemos elaborado un documento muy serio que ahora estar� en un caj�n donde bucear� alguien que no sabe nada del asunto. Pero en la primera reuni�n, cuando Prodi se reuni� con nosotros -unas 15 � 16 personas-, hab�a historiadores, hab�a grandes economistas y el �nico escritor era yo. �l comenz� aquel encuentro diciendo:� �Europa ha fracasado, porque nosotros nos equivocamos; pensamos que integrando la econom�a, lo dem�s vendr�a por a�adidura, y nos damos cuenta de que no, que hay que volver a la pol�tica.��

Volver a la pol�tica no es, en s� mismo, una recomendaci�n. Se trata de ir al esp�ritu. Si no pasamos todos los asuntos por el esp�ritu, no hay ninguna garant�a que los cambios pasen por nosotros.�

Recuerdo que al derrumbarse la Uni�n Sovi�tica, todo el mundo se preguntaba: �d�nde est� el hombre nuevo?� �Qu� es lo que ha pasado?� No existi� ni existir�a en un modelo como ese. Si no cambiamos, no nos cambiamos; es decir, si no cambiamos de vida, no cambiamos la vida. Cuando digo cambiar de vida, no es dejar de ser alba�il para pasar a ser m�dico.� No es eso. Hay que cambiar la forma de entender el mundo. El mundo necesita acci�n; pero no se llega a la acci�n sin que eso haya sido elaborado por el esp�ritu. Uno de los grandes males que tiene nuestra �poca, es que no tenemos ideas y parece que los pol�ticos y ahora hablo de los pol�ticos de izquierda, no se dan cuenta de una realidad: la derecha no necesita ideas; pero la izquierda no va a ninguna parte si no las tiene. Ese es el problema.

-Sartre, que habr�a cumplido 100 a�os el martes pasado, describe en La Raz�n Dial�ctica lo que el llam� �el grupo en fusi�n�, es decir, cuando el individuo sustituye totalmente sus intereses personales por el destino del grupo. �l miraba a fondo el momento en que el pueblo franc�s se lanz� a la toma de la Bastilla. �Habr� posibilidades con el modelo pol�tico en boga de que una fusi�n de esa naturaleza acontezca?

�-No es nada f�cil contestar esa pregunta. No creo que debemos plantearnos como izquierda una fusi�n tal en la que se diluye completamente el ser individual, aunque aspiremos a que el ser humano no deje de tener conciencia y responsabilidades colectivas. Tampoco vamos a convertirnos todos en misioneros laicos. No. Las personas tienen su propia vida, el derecho a su peque�o gran ego�smo personal e incluso compartirlo con los dem�s.� Compartirlo en el sentido de que lo que t� quieres para ti tambi�n tienes que quererlo para el otro. Entender que lo que es para ti en exclusiva, se lo est�s quitando, aunque no te des cuenta, a otro.

Y en esto no se puede desde�ar la pr�ctica. Cuando esas chicas que en la UCI me dec�an de una forma emocionada y emocion�ndonos, c�mo era que ellos cuidaban a las personas que llegaban, yo me preguntaba: �ellas van a cambiar?, �van a convertirse en personas duras, ego�stas, interesadas solo en lo suyo, o se van a quedar como las maravillas que son en estos momentos?� No s� cu�l es la respuesta, y vamos a pensar que ocurrir� lo mejor, lo mejor para cada uno, pero tambi�n si se puede, lo mejor para todos. De cualquier modo alguien que exprese de esa manera su solidaridad, que la practique, tiene much�sima m�s humanidad, que el que solo se valore a s� mismo.�

EL EVANGELIO SEG�N SARAMAGO

-Me comentaba Pilar que detr�s de toda esa catedral que es El Evangelio seg�n Jesucristo est� el fantasma de un amigo jud�o que le ayud� a mirar a Jes�s no como hijo de Dios, sino como criatura humana.

-Era un amigo nuestro, un jud�o liban�s que ya ha muerto. Sam Levi tom� una amistad por nosotros y nosotros por �l, y me ayud� a entender los or�genes del cristianismo, en particular en lo que ten�a que ver con rituales, ritos, oraciones� Dif�cilmente habr�a podido llevar al libro esa sensaci�n de realidad que �l cre�. Algunos jud�os me escribieron para preguntarme:� ��C�mo es que usted sabe tanto de la vida de los jud�os de hace 20 siglos?�� No en la historia que yo cuento de Mar�a Magdalena, ese es otro cuento. S� en lo fundamental: en una base de informaci�n hist�rica s�lida.

-Aunque ah� est�, como en toda su obra, el ser humano en el centro de todas las cosas.

-S�, aunque no hay nada en el planeta que pueda decir que est� en el centro de todas las cosas. Para estar en el centro de todas las cosas se necesita poder rodear, pasar la mirada y la mirada es tambi�n el entendimiento, la inteligencia, la sensibilidad, y nosotros somos los �nicos que podemos hacerlo.

No es que estemos en el centro de las cosas, porque seamos la cosa m�s importante que una vez existi� y existir� en el universo. Al contrario, un d�a todo esto se acabar�. En el centro de la v�a l�ctea hay un agujero negro que va absorbiendo materia, luz y ese ser� nuestro destino probable en millones de a�os, si antes el sol no se apaga. Se necesitar�a ser muy vanidoso para seguir pensando que uno es el centro del universo.

Ahora, en el mundo de lo inteligible, de lo que se puede entender, comprender, nosotros somos los �nicos que podemos tener una noci�n del universo, una noci�n de la vida. No hay otros; la abeja no puede, el mosquito no puede, el chacal no puede… Nadie puede sino nosotros, y en ese sentido s� somos el centro, pero es un centro que tiene que ser responsable de s� mismo, y responsable por los dem�s.

-Aun cuando se reconoce ateo, usted se lleva muy bien con Dios: ha escrito dos novelas, una obra de teatro y al menos un art�culo muy conocido en cuyo t�tulo �l aparece.

- Yo no creo en Dios, pero hay algo que yo no puedo ignorar, y es la importancia de Dios o, m�s a�n, del factor Dios, que tanto decide en nuestras vidas. A m� desde muy joven me interes� much�simo la historia de la religi�n, much�simo. Siempre digo: �Yo soy ateo, pero tengo una mentalidad cristiana�, y no puedo tener otra: no soy musulm�n, ni budista, ni animista. Desde el punto de vista de mi cultura, de mi sensibilidad, soy un cristiano y, por lo tanto, tengo el derecho de ocuparme, preocuparme, estudiar, escribir sobre lo que, en gran parte, ha hecho de m� la persona que yo soy…

- �un eslab�n todav�a entre el mono y el ser humano.

- El fil�sofo conductista Conrad Lorenz ten�a realmente mucha raz�n cuando descubri� que el eslab�n entre el mono y el Hombre no est� perdido: somos nosotros. Primero estamos nosotros y luego vendr� el ser humano, si alg�n d�a llega. En ese caso debemos aferrarnos a la idea, a la �nica creencia v�lida en todo esto: pensar, tener la ilusi�n de que alg�n d�a seremos verdaderos seres humanos.

-�Un hombre nuevo, tal vez?

- No, ya ese es un concepto cansado, fatigado. Dej�moslo en paz.




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