Wednesday, January 13, 2010

[RED DEMOCRATICA] Coments .: Interculturalidad sesgada o interculturalidad en doble vía .

 

Interculturalidad sesgada o Interculturalidad en doble v�a


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Escribe: Luis F. Vilcatoma Salas | Cultural - 15 nov 2009

La interculturalidad es un tema que, por las circunstancias en que viene siendo tratado (desarrollo de un activo etnoculturalismo a nivel mundial, explosi�n de la diversidad, afirmaci�n de los enfoques cualitativos en la investigaci�n y el conocimiento, reivindicaci�n de lo micro como mirada acuciosa de las disciplinas y como espacio de manifestaci�n importante de la acci�n social, etc.), y por su instalaci�n central en la agenda de la ciudadan�a cr�tica y la pol�tica innovadora en el pa�s, tendr�, con toda seguridad, aliciente notable en los a�os siguientes del siglo en curso.

Algunos de los errores, sin embargo, en este tratamiento tienen su origen en la no asunci�n de esta propuesta (la interculturalidad) hasta sus �ltimas consecuencias. En algunos casos, por ejemplo, se acepta la interculturalidad y hasta se la promueve acad�mica y educativamente pero s�lo como un medio para fortalecer el monoculturalismo de los grupos �tnicos originarios, dejando en el limbo o en el vac�o existencial a la otra matriz cultural, es decir la matriz criollo- mestiza. En otros casos, que me parecen ser los m�s frecuentes, tras el concepto de interculturalidad la argumentaci�n discurre �nica y absolutamente por los rieles de una sola cultura, la cultura andino-amaz�nica recayendo en un cuestionable esencialismo cultural que, seg�n las interpretaciones m�s actualizadas de la cultura, no tiene pies ni cabida en el momento actual. Un esencialismo al fin de cuentas ontol�gico y epistemol�gico que encapsula la cultura en una red primaria de caracter�sticas inm�viles, concluyentes y p�treas, desde siempre y para siempre, hasta advenir en la descabellada idea resucitadora de sistemas y l�gicas pre-hispanicas como alternativa al capitalismo y su modernidad cultural tard�a.

La intercultaridad es, por el contrario, di�logo pero tambi�n debate y conflicto contextualizado en un ambiente donde existen y se desenvuelven estructuras de poder econ�mico, social, pol�tico, institucional y cultural. Estructuras que determinan, desde el saque, una interculturalidad real asim�trica marcada intensamente por las diferencias econ�micas, sociales y pol�ticas de los seres humanos categorizados en clases sociales -aunque este t�rmino no sea del gusto de ciertos etnocentristas andinos que complacen a la clase dominante disimulando la diferenciaci�n y polarizaci�n entre clases sociales, con ciertos almibarados t�rminos dizque m�s apropiados por su origen hist�rico-�tnico-; lo que hace imposible un di�logo armonioso entre sujetos que representan y viven diferentes culturas y, al mismo tiempo, se hallan en diferentes posiciones econ�micas y sociales en la estructura de la �formaci�n social� peruana. Sujetos que, en una dimensionalidad contrastante m�s amplia, est�n constituidos por el Estado y el pueblo, los elaboradores de las pol�ticas en el pa�s y los sectores sociales m�s empobrecidos, los comunicadores sociales y los consumidores de toda la basura ideol�gica que se derrama desde los medios de comunicaci�n, los profesores monoculturales criollo-mestizos y la �otredad� sociocultural sobre la cual proyectan sus ense�anzas, etc. etc. �La jerarqu�a es enemiga de la conversaci�n, pues el di�logo intercultural �para ser tal- requiere de la equivalencia de los que conversan�, apunta acertadamente Grimaldo Rengijo (Escuela, saber andino-amaz�nico e interculturalidad, en: Ni�os y Aprendizajes en los Andes, p: 1, Huaraz, Mayo 2000).

En consecuencia el di�logo que propugna la interculturalidad que, por lo dem�s, hasta el momento parece ser un di�logo planteado solamente desde las vertientes de la matriz criolla mestiza, es un di�logo que pretende reconocer e impelir el protagonismo de los sujetos sociales andino-amaz�nicos por siglos sometidos a la explotaci�n, marginaci�n, desprecio y olvido, hacia un di�logo �respetuoso� y equivalente, sin, por lo general, poner en tela de juicio la propia matriz cultural criolla mestiza conduciendo, en ese sentido, a una reedici�n disfrazada de la relaci�n dominio-subordinaci�n en el terreno del saber y la cultura. Consecuentemente, una interculturalidad democr�tica y equivalente, con igual fuerza de voz y con capacidad real para controvertir el orden social desemejante impuesto por los inveterados y modernos �conquistadores� de estos pueblos, es una interculturalidad donde, al mismo tiempo que los sujetos sociales de la matriz cultural �original� andino-amaz�nica, potencian sus propias virtudes culturales y se emancipan cognoscitivamente de los fundamentos onto-epistemol�gicos, �ticos e imaginarios de la cultura dominante, en la configuraci�n de una de las v�as; en la otra v�a, la v�a denominada como criollo-mestiza de raigambre occidental, los sujetos en los cuales se encarna y se hace mundo real la interculturalidad, necesitan imperiosamente (s� o s�) ingresar por un proceso de �descolonizaci�n� de su propio saber para desprenderse de las f�rreas ataduras ideol�gicas y cognoscitivas instituidas hist�ricamente por el patr�n de poder dominante mediante la �colonialidad del poder y el �eurocentrismo�; de manera tal que la �colonialidad del poder� condujo a la estructuraci�n de las relaciones de poder en funci�n a la imposici�n de la clasificaci�n racial y cultural de las poblaciones andino-amaz�nicas, como poblaciones inferiores m�s cercanas a la naturaleza misma que a la condici�n del �homo sapiens� y �homo faber� europeos, dando lugar al racismo profundo que contamina la cotidianeidad de la vida social peruana; en tanto que el �eurocentrismo� acarre� el grave mal cognoscitivo de extender acr�ticamente las categor�as europeas, construidas para dar cuenta de la realidad hist�rica propia de este mundo, para conocer y dar cuenta tambi�n del �tercer mundo�, deslegitimando los otros saberes es decir los saberes originales.

La interculturalidad asumida en doble v�a significa, en consecuencia, desde la vertiente criolla-mestiza, la emancipaci�n de las coordenadas ideol�gico culturales dominantes en la dimensi�n subjetiva de los actores sociales que la representan; el autocuestionamiento de la propia cosmovisi�n, la manera de ver la realidad y sus fundamentos ontol�gicos y epistemol�gicos as� como el sentido que asumen las transacciones intersubjetivas entre los actores sociales de las culturas diferentes para, reci�n, en el decurso de este proceso, ingresar real y efectivamente a una interculturalidad equitativa y democr�tica.

Esta proyecci�n, asimismo, no se reduce ni puede reducirse a una empat�a psicocultural que, posiblemente, en s� misma no permita ir m�s all� de la dimensi�n emp�rico-positivista, sino que necesita trascender hasta el nivel de la teor�a pero no de cualquier teor�a sino de la teor�a cr�tica por cualquiera de sus formas, matices o tendencias (marxismo heterodoxo, fenomenolog�a, hermen�utica, teor�a de la comunicaci�n habermasiana) siempre y cuando apunten al coraz�n del eurocentrismo y su superaci�n (enti�ndase bien �superaci�n� y no simplemente negaci�n) por una nueva visi�n, esta vez, desde la perspectiva de los dominados o subordinados. Lo que quiere decir, en otra manera de decir, que una interculturalidad consecuente y significativa, democr�tica y equivalente, s�lo ser� una realidad, partiendo de la orilla de la matriz cultural criolla mestiza, en la medida en que se asuma el paradigma de la teor�a cr�tica cuya expresi�n en el terreno de la pedagog�a, seg�n Peter Mclaren (Pedagog�a cr�tica) se sintetiza en lo siguiente:

� La educaci�n debe permitir poner en evidencia las contradicciones que bullen en el mundo social.
� La educaci�n act�a como un mecanismo selectivo haciendo uso de un curr�culo competitivo para los estudiantes de clase alta y adaptativo para los de clase baja.
� La educaci�n debe y puede asumir el papel de una �filosof�a de la praxis� (Gramsci).
� La educaci�n se construye en el di�logo y el interaprendizaje.
� La educaci�n trata las relaciones concretas entre los individuos y los contenidos culturales e institucionales en el desarrollo del saber.
� La pedagog�a debe problematizar el lenguaje, la experiencia, el poder del conocimiento y la cultura, determinando c�mo son constitutivos rec�procos de la subjetividad y c�mo su combinaci�n genera una forma particular de praxis que act�a sobre el mundo.
� La pedagog�a cr�tica se enfrenta con preguntas de c�mo se produce la subjetividad individual mediante el lenguaje y por medio de las relaciones sociales, hist�ricas y econ�micas.

Tengamos en cuenta que en la vida real este proceso de emancipaci�n ideol�gica, cultural y pol�tica es el seguido por toda una intelectualidad org�nica latinoamericana a lo largo del siglo XX, que es necesario volver a estudiar, donde destacan Mari�tegui, Haya de la Torre (en su primera versi�n indudablemente, el Haya de �El Antimperialismo y el APRA�), Mart�, los te�ricos de la dependencia, Paulo Freyre y muchos intelectuales y pol�ticos m�s, as� como tendencias de conocimiento, cuyo pensamiento ha influido poderosamente en la configuraci�n del pensamiento latinoamericano cr�tico y emancipador que hoy pugna por reencontrar cauces viables para la construcci�n de una alternativa popular, en un mundo globalizado por el capitalismo tard�o e hiperexplotado socialmente gracias al neoliberalismo defendido por el cerril pensamiento conservador euroc�ntrico en nuestro medio nacional y regional.

Estamos hartos de indios latinos
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El titulo de este escrito corresponde a la declaraci�n de un funcionario de inmigraci�n en el aeropuerto de Barajas en Madrid, al revelar la verdadera raz�n que esta detr�s del trato vejatorio que sistem�ticamente impone a los viajeros "indios latinos" procedentes de Am�rica, a quienes los agentes de inmigraci�n niegan la entrada legal a Espa�a aun con pasaporte visado y otra documentaci�n en regla.
La agencia de prensa internacional Telesur p�blico un reporte titulado originalmente como "En Espa�a no existen los derechos humanos para los latinos" escrito por Solvey Hern�ndez, chilena que hab�a viajado a Madrid para atender asuntos relacionados con su trabajo y estudios. Solvy Hern�ndez se presento ante los agentes de inmigraci�n con su pasaporte debidamente visado y con toda la documentaci�n que requer�a el motivo de su viaje, pero aun cumpliendo con todos los requisitos, los agentes la apartaron del resto de los viajeros para someterla a un intenso e intimidante interrogatorio, en el cual la acusaron de haber llegado a Espa�a para quedarse a vivir ilegalmente. Despu�s del interrogatorio Solvy Hern�ndez fue puesta en un local en donde estaban otros "indios latinos" que serian deportados a sus pa�ses de origen. La autora explica en su escrito que en el lugar solo hab�a un aseo para todos que no tenia paredes ni puertas y no hab�a papel higi�nico; informa tambi�n que para dormir solo hab�a literas en mala condici�n y sin colch�n; que el lugar estaba tan sucio que hab�a insoportables malos olores porque no lo limpiaban. La autora relata tambi�n sobre el caso de un "indio latino" que fue agredido violentamente por agentes del gobierno y sufri� una sangrienta paliza, por exigir que le explicaran el porque del humillante trato que el consideraba ser injustificado.

Lo ocurrido a Solvey Hern�ndez en el aeropuerto Barajas de Madrid no es novedad ni tampoco un hecho aislado. Lo que ella relata en su escrito ha estado ocurriendo por largo tiempo no solo en Barajas, sino tambi�n en otros lugares como resultado de una pol�tica racista oculta que el gobierno practica a trav�s de sus agentes, pero que niega su existencia y los hechos que produce. Es una represi�n dirigida �nicamente en contra de los ind�genas o mestizos de Am�rica, que ya ha producido incluso muertes de "indios latinos" en comisar�as de la polic�a o la criminal guardia civil, que fueron declarados oficialmente como "suicidios." Estos y otros cr�menes son la macabra manifestaci�n de un rechazo y odio racial tradicional, que ahora es exacerbado intensamente en los medios period�sticos del sistema, en relaci�n a una supuesta "integraci�n" de todos los nativos de Am�rica al sistema que la mayor�a rechaza por razones que conocen pero no explican.

Es un tema complejo que para encontrar respuestas es necesario entrar en �reas que aparentemente no est�n relacionadas, pero que son realmente el fondo de lo que esta detr�s de una oleada racista en pleno Siglo XXI en contra de los nativos de Am�rica, no solo en Espa�a sino tambi�n en otros pa�ses, incluyendo Estados Unidos que es en donde esta la ra�z de tan maligna y enferma ideolog�a.

Mientras a los "indios latinos" les niegan la entrada legal a Espa�a, son rechazados por la sociedad, sufren sangrientas palizas y hasta son "suicidados" en comisar�as, los negros que llegan ilegalmente a Espa�a en cayucos son bienvenidos y permitidos a permanecer en el pa�s sin l�mites ni trabas de ning�n tipo. Familias enteras, mujeres embarazadas, menores, ancianos, enfermos, inv�lidos y otros, llegan por mar procedentes de �frica y son permitidos a entrar con total impunidad a Espa�a ilegalmente, sin pasaporte u otra documentaci�n en violaci�n de la actual ley de inmigraci�n [Ley 14/2003 del 20 de Noviembre] que claramente exige que [�] "los extranjeros que se propongan entrar en territorio espa�ol deber�n estar provistos de sus pasaportes o documentos de viaje " pero esta ley no es respetada ni por el mismo gobierno, que otorga a estos ilegales el privilegio de poder estar por encima de la ley. Pero la aberraci�n no termina all�. Despu�s de que estos ilegales han sido permitidos a entrar impunemente a territorio espa�ol en las condiciones descritas, son distribuidos en todo el territorio nacional y mantenidos con los impuestos de los que trabajan; reciben vivienda, manutenci�n, dinero y despu�s de tres a�os, solicitan residencia legal. La "integraci�n" sobre la cual el gobierno tanto nos habla funciona en la realidad solo para los negros, pues las espa�olas est�n disponibles para cualquier negro que quiera una y as� lograr una condici�n legal por medio del matrimonio y parir bichos raros. Para poder entender esta monumental estupidez, es necesario ver hacia atr�s durante lo a�os 1960 y 1970 en Estados Unidos que fueron la mejor �poca de la gran farsa conocida como "derechos civiles." Fue durante esos a�os que los medios de prensa del sistema --particularmente la televisi�n-- iniciaron una campa�a de acondicionamiento mental que aun despu�s de cuarenta a�os o m�s, todav�a existe y produce los mismos o similares efectos para lo cual fue dise�ada. La televisi�n y las pel�culas crearon generaciones de idiotas que aprendieron a respetar y querer negros, al mismo tiempo que les hicieron creer todo lo contrario con respecto a los "indios latinos," particularmente los mejicanos. Estados Unidos es de donde ha salido todo lo contempor�neamente relacionado al racismo en contra de los "indios latinos," que hoy los/las descendientes de los abor�genes Americanos sufren del pe�n gobierno espa�ol, subordinado y de rodillas ante los poderes sionistas due�os de ese pa�s que siempre ha sido y ser�, el enemigo de los pueblos de Am�rica.

Esta es solo una explicaci�n superficial del tema sobre el cual nadie parece tener inter�s en conocer porque posiblemente piensan que el actual racismo espa�ol en contra de los nativos de Am�rica, no tiene relaci�n con este tema. La paradoja, sin embargo, es que mientras los que niegan la relaci�n directa entre el racismo actual y el antecedente hist�rico mencionado, no tienen ninguna respuesta o explicaci�n de porque existe y se manifiesta en formas tan repugnantes y hasta criminalmente destructivas, como lo es el asesinato por motivos racistas que el gobierno y la sociedad en conjunto prefieren ignorar mirando para el otro lado.

Lo que se busca con esta informaci�n es que usted comience a pensar sobre la profundidad de esta aberrante realidad social que tiene el sello aprobatorio del gobierno espa�ol. La pol�tica racista del gobierno hacia la comunidad nativo Americana en Espa�a, esta necesariamente ligada al actual proceso hist�rico evolucionario que se esta desarrollando en diferentes pa�s de Latino Am�rica. Lo objetivo que esta ocurriendo en Am�rica es pol�tico, pero esto es solo un vehiculo para transportar una inevitable evoluci�n dictada no por ideolog�as pol�ticas, sino mas bien por la historia que desaf�a y hasta amenaza, el desmantelamiento y desaparici�n de estructuras sociales que crearon condiciones deplorables e inhumanas, que los espa�oles le impusieron a los nativos de Am�rica por medio del crimen. El actual odio y racismo en Espa�a dirigido exclusivamente en contra de ind�genas y mestizos de Am�rica, expone el fondo de la verdadera realidad que tradicionalmente ha ocultado la sociedad espa�ola en conjunto con relaci�n a los aut�nticos americanos. Espa�a en conjunto nunca ha respetado ni respeta a los ind�genas y mestizos de Am�rica; lo �nico que siempre les ha interesado y les contin�a interesando, es poder acceder a la riqueza natural del Continente para el beneficio de sus empresas y bancos que componen la clase elitista en Espa�a, junto con la parasita monarqu�a liderada por un mafioso que fue puesto a dedo en donde esta hoy como "rey" por el fascista Francisco Franco. La evoluci�n de este hecho hist�rico ha producido una sociedad espa�ola repugnante, materialista, hip�crita, corrupta medularmente, alienante, racista y mas, pero sobre todo, fascista. Francisco Franco ya no esta f�sicamente en Espa�a pero su esp�ritu e ideolog�a, est�n todav�a vivos y muy representados en la sociedad actual camuflada como "democracia."

Ante todo esto y mucho mas que hay, comience usted a entender la profundidad del asunto y a imaginarse lo que pudiera suceder si lo actual contin�a. No es exageraci�n declarar que en la actualidad, Espa�a ya es un pa�s peligroso para la seguridad f�sica de cualquier nativo Americano; cualquiera con piel color canela, pelo negro, sea ind�gena o mestizo de habla espa�ola, esta en riesgo de ser detenido en las calles por la polic�a o la criminal guardia civil, para exigirle documentos y poder saber si el individuo esta legal en Espa�a o no; si no esta, seguramente ser� detenido y trasportado a una comisar�a en donde estar�a en serio peligro de ser asesinado, o con suerte, golpeado brutalmente. Si usted cree que esta informaci�n es falsa o no tiene fundamento, solic�tenos la evidencia que tenemos en forma de reportes period�sticos y se la enviaremos. La muerte en circunstancias altamente sospechosas de "indios latinos," que estaban detenidos en comisar�as de la polic�a o la guardia civil, son hechos documentados que pueden ser corroborados para comprobar su autenticidad. En todos los casos la versi�n oficial para explicar las muertes fue el "suicidio." Ha habido casos rid�culos como el de un ciudadano Hondure�o que seg�n la versi�n policial, despu�s de haber sido detenido por no tener residencia legal, fue llevado a una comisar�a en la cual se "suicido" con sus pantalones. Los detalles acerca de este caso est�n en http//somos-unna.blogspot.com y la direcci�n de correo es: somos-unna@yahoo.com Esta tambi�n el caso del ciudadano ecuatoriano Wilson Fernando Pinto, que muri� en la comisar�a de Colmenar Viejo despu�s de haber sido detenido por la guardia civil al ser acusado de conducir sin permiso. La versi�n oficial no convenci� a la familia del difunto despu�s de haber visto el cad�ver lleno de golpes y exigieron una autopsia independiente pero el juez que presid�a el caso neg� la solicitud. La Embajada del Ecuador tiene la documentaci�n sobre el caso.

Ante esta realidad, �Qu� se esta haciendo para luchar contra esta oleada de racismo y crimen en Espa�a contra los nativos de Am�rica? Hasta donde sabemos, diferentes organizaciones de suramericanos solo tienen inter�s en la "integraci�n" que el gobierno proclama a los cuatro vientos como la soluci�n m�gica a los graves problemas de la enferma sociedad espa�ola. La mal llamada "integraci�n" es una monumental farsa que nunca funcionara en el contexto de la verdadera realidad actual. La gran mayor�a de los/las espa�oles/as no est�n dispuestos a compartir nada con gente extra�a llegada de otros pa�ses, por mas que les repitan hasta la saciedad que la inmigraci�n es buena para el pa�s. Adem�s, los espa�oles son xen�fobos y racistas aunque lo nieguen o traten de ocultarlo. Para el gobierno y la sociedad los inmigrantes son solo un medio de mano de obra barata, pero son despreciados y hostigados cuando las condiciones de producci�n ya no son favorables o convenientes para las empresas que los contratan.

La Verdad cree que solo la unidad entre todos los nativo Americanos puede combatir la amenaza que representa el racismo en Espa�a. La organizaci�n sobre la base de la unidad es una tarea urgente que deber� comenzar por denunciar la realidad que los enemigos de Am�rica ocultan.

LA NUEVA VIOLENCIA

Neo racismo

22.11.2009 | Analizar la multiplicaci�n de procesos violentos que remiten a la intolerancia entre las sociedades, aun dentro de s� mismas, es un proceso lento y seguramente angustiante. En �ltima instancia, poco nos dir� sobre la naturaleza antropol�gica del "mal", suponiendo que pudiera ser una constante humana, individual o colectiva, y particular de determinadas sociedades. No es as�. Pero quieren hacernos creer que s�.

Comenz� con un debate en la Comisi�n Consultiva sobre los Derechos del Hombre realizado en Par�s, cuando reci�n se iniciaba la d�cada del �90. El informe versaba primero sobre la inmigraci�n y el papel que desempe�aba en la realidad y en el debate contempor�neo, cuando las naciones europeas no conciliaban una pol�tica com�n en tal sentido.
Sobre el trasfondo de la mutaci�n urbana estaba la social, la crisis en la escuela, el esbozo de una segregaci�n que se cre�a controlada, y que sin embargo renaci� de manera creciente. Primero consolidando en Francia al partido de Jean Marie Le Pen (que lleg� a ganar en once Municipios), y luego extendi�ndose veladamente a sectores que antes hubieran considerado una ofensa verse involucrados.
Pero lo cierto es que las poblaciones de origen magreb� (Norte de �frica), nuevos brotes de antijuda�smo (no �antisemitismo�, porque �semitas� es un t�rmino que involucra a m�s comunidades), incluso un rebrote de la marginaci�n de los negros (salvo que jueguen bien a algo), fueron cobrando forma. El auge contempor�neo del racismo aparece indisolublemente unido a esta notable mutaci�n social y urbana.
Pero tambi�n es el propio racismo el que muta. Hoy, en esta modernidad que est� agotada (y por qu� no tambi�n la posmodernidad), al menos en los t�rminos en que fue pensada, los Estados se muestran cada d�a m�s impotentes para mantener los antiguos modelos de integraci�n. Y por doquier surgen -o se refuerzan- identidades comunitarias que se pueden definir en t�rminos religiosos, �tnicos, regionales, culturales, hist�ricos y/o nacionales. Entonces la idea b�sica de "racismo" se ensancha en su alcance, conmoviendo la capacidad de intelectuales para pensarla, y de funcionarios para actuar en su contra.
De las dos experiencias tradicionales, la norteamericana -que implica un racismo arraigado en la estructura social apuntando a una poblaci�n ampliamente dominada, los negros- y la experiencia europea -que alguna vez se hizo fuerte en el antisemitismo; insisto, mal utilizado-, pasamos a una lectura nueva, con nuevos actores de ambos lados. Pero tambi�n con formas diferentes de dimensionar el distanciamiento de los sectores sociales que, si bien sucede en especial en las comunidades receptoras de migrantes, tambi�n cabalga a lomo de fracturas sociales internas cuyo lenguaje es cada vez m�s violento.
Convertido casi en una suerte de nuevo racismo, aplicarlo de manera lombrosiana con determinadas culturas, sociedades o religiones resulta tan simplista como inmoral. Hay quienes inscriben este fen�meno creciente en la mutaci�n social, en transformaciones que afectan a una conciencia comunitaria (por posici�n econ�mica, por expectativas o ausencia de ellas, por preeminencia o por abandono en el sistema, etc., etc.).
Podr�a hablarse, en todo caso, de la necesidad de una nueva sociolog�a para el racismo, visto �ste como acci�n con sus formas m�s elementales, sus conductas, sus representaciones, sus apoyaturas pol�ticas, su capacidad de movilizaci�n; todas esta vez ligadas a distintas variables (no s�lo la piel o la etnia) pero manteniendo la forma tradicional de rechazar "al otro" con toda la fuerza bruta, o con toda la brutalidad de la fuerza (lo mismo da).
Y tampoco esto ser�a f�cil. Al fin y al cabo el racismo "s�lo es una fuerza desnuda,� en los casos extremos en que queda abolido cualquier otro sentido" (Michel Viewiorka, especialista en el tema). Es el marco que delimita un camino de franca decadencia, de degradaci�n de las relaciones sociales, de la dificultad de aceptar los cambios o las diferencias, del rechazo a la sola idea de generar una conciencia comunitaria. Todos factores muy presentes no s�lo en los conflictos m�s vistosos del mundo exterior, sino tambi�n hasta en la barbarie cotidiana de las canchas de f�tbol donde el "color" que produce rechazo no es el de la piel, sino el de la camiseta: suficiente para identificar al enemigo.
�Hace falta un contexto de descomposici�n general para su emergencia? �Es el resultado del fracaso -o al menos la crisis- de la modernidad? El racismo, visto desde este �ngulo, no obedece a una �nica l�gica: se despliega siguiendo ejes distintos, y no es el mismo seg�n se instale o no en el nivel pol�tico. Pero algo m�s podemos preguntarnos: �es posible enfrentarlo exclusivamente apelando a la sociedad a trav�s de la raz�n y de la �tica para hacer retroceder al neo-racismo?
No habr� nadie con un m�nimo de sentido com�n que le reste valor a ambas pero, a fuer de sinceros, son condici�n necesaria pero no suficiente. Sobre todo en el contexto actual, que precisa adem�s de pol�ticas activas con medidas legislativas y reglamentarias; con esfuerzos que algunas veces tendr�n que ser m�s directos, m�s expl�citos, y que otras veces ser�n apuestas a futuro, como la pol�tica educativa (si es que alguna vez tendremos algo que se le parezca).
Es en el espacio de las efectivas relaciones sociales donde se debe intentar reducir de hecho el campo que se le abre a este particular fen�meno de la violencia, que marca, sobre todo, una concepci�n esencial: la de la superioridad supuesta de un sector social sobre otro (por status, por fe, por cultura, por tantas cosas, muchas de ellas juntas a la vez). Tomemos por ejemplo el caso de Francia y la situaci�n escolar, siendo que bien puede ser considerada una naci�n pionera en innovaciones y en constante experimentaci�n sobre l�neas de trabajo educativas.
Pues bien, cuanto m�s se vive el problema de la escuela francesa ante la inmigraci�n (en general) y el Islam (en particular), por una parte se observan comportamientos individuales que instauran una segregaci�n de hecho; y por otra parte, mayor resentimiento muestran quienes, consider�ndose "franceses de solera", carecen de medios para alejar a sus hijos de las escuelas con un alto porcentaje de inmigrantes, incluyendo ocasionales explosiones medi�ticas y pol�tico-ideol�gicas (el caso del velo fue paradigm�tico) en los que afloran el miedo, la angustia y la propia xenofobia que puede decirse que nunca desapareci� del todo (incluyendo esta vez a la Argentina).
"Las sociedades no cambian por decreto", ha afirmado con toda raz�n Michel Crozier (�se es el t�tulo de su obra publicada por Grasset, Par�s, all� por los �80, cuando comenzaba a experimentarse el fen�meno de la migraci�n isl�mica en Europa). Tampoco mejoran las relaciones sociales por el simple hecho de desearlo.
Ya no basta con diferenciar al otro por la piel o por los ojos, ni por la etnia ni por la historia, ni por la fe ni por la cultura. Con la misma virulencia se denosta por posici�n social, por pensamiento pol�tico, por ser estudiante de lo p�blico o lo privado, por el color de la camiseta, por ahorrista o por deudor.
Estamos muy locos de una nueva y peligrosa locura que hay que atajar a tiempo.

Rodolfo Olivera por Rodolfo Olivera

Aumentan cr�menes por odio contra hispanos en EU
Mundo Hispano - Lunes 23 de noviembre (15:20 hrs)

  • Representan un 64% de todos los casos de violencia por motivos �tnicos
  • Reportan siete mil 783 incidentes que involucraron a un total de nueve mil 683 v�ctimas

El Financiero en l�nea

Washington, 23 de noviembre .- Los cr�menes por odio aumentaron en 2008 en relaci�n con el a�o previo, en especial contra las personas de origen hispano, que representaron el 64 por ciento de todos los casos de violencia por motivos �tnicos, report� hoy la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

En su reporte anual de Cr�menes de Odio, la FBI se�al� que fueron reportados siete mil 783 incidentes que involucraron a un total de nueve mil 683 v�ctimas y a seis mil 927 infractores, un aumento en relaci�n con las cifras de 2007.

Por comparaci�n, el total de incidentes reportados en 2007 fueron siete mil 624, con un total de nueve mil 523 v�ctimas.

Los cr�menes de odio reportados por m�s de dos mil agencias policiales de Estados Unidos involucraron delitos por prejuicio racial, orientaci�n sexual, religiosa, etnicidad u origen nacional y discapacidad f�sica.

Las ofensas raciales fueron las m�s numerosas, con un total de cuatro mil 704 metros, un 72.4 por ciento de las cuales fueron contra afroamericanos, 17.3 por ciento contra blancos, 3.4 por ciento contra asi�ticos y 1.3 por ciento contra indios americanos.

Los hispanos no est�n considerados en la categor�a racial sino en la �tnica, toda vez que los latinos pueden ser lo mismo cauc�sicos, mestizos o de ascendencia negra o asi�tica.

Entre las ofensas por origen �tnico, que sumaron mil 148 en 2008, la mayor proporci�n, un 64.0 por ciento fueron contra hispanos y el resto contra personas de etnicidades diferentes.

Por comparaci�n, los cr�menes de odio por motivos �tnicos contra hispanos hab�an representado el 61.7 por ciento del total. El reporte del FBI no precisa el contexto de los incidentes ni aventura razones para el incremento de cr�menes.

Apenas el mes pasado el presidente Barack Obama firm� la Ley de "Prevenci�n de Cr�menes de Odio Matthew Shepard y James Byrd, Jr.", que ha sido aplaudida por activistas como un herramienta m�s apropiada para llevar justicia a las v�ctimas de cr�menes odio.

Bajo la nueva legislaci�n, el Departamento de Justicia podr� investigar ese tipo de cr�menes y tendr� jurisdicci�n para procesar casos cuando las leyes locales o estatales son inadecuadas o las autoridades locales no quieren actuar.

Las estad�sticas del FBI muestran que los ataques en contra de los Latinos aumentaron en un 40 por ciento de 2003 a 2007. (Con informaci�n de Notimex/JOT)

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